Era otro de esos momentos en los que los dos quedábamos sin palabras y aunque parecía que no había nada más de qué hablar, siempre llegábamos a temas de conversación bastante interesantes. Además me reconfortaba la compañía de Mariana, había encontrado en ella todo lo que cualquiera puede pedir.
-Dime -me miró con el rostro lleno de incertidumbre, aunque en ese momento no me pareció relevante.
-¿Alguna vez has sentido que no puedes estar lejos de alguien? Me refiero a que quieres tanto a una persona que sabes que harías hasta lo imposible por ver su sonrisa todos los días... -esperaba que ella entendiera que me refería a ella, después de todo, no me esforzaba por ocultar lo que sentía.
-¡Por supuesto! Tal vez no te lo había dicho, pero es eso y mucho más lo que yo siento por Raúl. -dijo y sonrío con aquélla sonrisa sincera y libre de preocupación que la caracterizaba.
En ese instante todo lo que quería decir se había esfumado de mi mente, era la primera vez que la escuchaba hablar sobre Raúl, sobre lo que Marco me había contado; y aunque no tenía razón alguna para sentirme como lo estaba haciendo en ese instante, el "te quiero" que estaba por salir de mi boca y todas los sentimientos que ella causaba en mí se esfumaron.
[...]
-...¿Qué opinas, Alan? -escuché la voz de Marco, pero no procesé sus palabras sino hasta unos instantes después.
-Ahh, pues suena bien. -dije, sin prestar mucha atención a lo que mi amigo dijo a continuación.
Podía ver a Mariana desde el lugar donde estábamos sentados Marco y yo; parecía tan feliz, tan en calma, algo que me había acostumbrado a ver en ella cuando estaba conmigo. Ella estaba junto a Raúl, como acostumbraba desde unos días antes; y aunque esto implicaba que ninguno de nosotros podía estar a su lado, ni a Marco ni a mí parecía afectarnos demasiado.
-¿Te has dado cuenta de lo juntos que han estado Raúl y Mariana últimamente? -dijo Marco al notar que yo estaba mirando a Mariana y dejaba de poner atención en la plática que intentábamos mantener.
"¡Claro que lo he notado!"- pensé. Mi mundo se había movido alrededor de Mariana tiempo atrás, y he de admitir que era un grave error, después de todo me había dado cuenta que Mariana estaba entregada completamente a la idea de estar con Raúl.
-¿De verdad...? No lo había notado. -contesté, intentando fingir lo que Marco sabía perfectamente; sabía que él podría entender lo que en verdad estaba diciendo al responder con tal mentira.
-Sí, parece que por fin encontró la forma de estar con él. -dijo mientras dirigía la mirada hacia ellos dos, que parecían estar completamente absortos en su conversación sin notar que nosotros los mirábamos.
La situación se había vuelto bastante rara, desde aquél día en que Mariana y yo platicamos, ella se había distanciado; por alguna razón ella había dejado de frecuentarme y cada vez que la encontraba se limitaba a saludarme a la distancia mientras seguía su camino; sin mencionar los momentos incómodos en los que yo intentaba acercarme a ella y todo terminaba en un desastroso saludo y una bochornosa despedida.
-¡Oh! ¿En serio? Me alegro por ella, merece ser feliz... -dije mientras intentaba ocultar lo que en realidad sentía.
-Ambos sabemos que sí, merece lo mejor. Ella merece estar con alguien que se preocupe por ella, que la haga feliz y esté con ella porque la quiere tal cual es... -dijo mientras sonreía y clavaba la mirada en Mariana.
Me sorprendió mucho escuchar esas palabras viniendo de Marco, probablemente era la primera vez que lo oía hablar de esa forma; pero esas palabras quedaron grabadas en mi mente. Tenía razón, Mariana necesitaba alguien que pudiese darle todo lo que ella necesitara, incluso aunque ella no se diera cuenta de necesitarlo.
De nuevo puse mi mirada sobre ella, y por un momento no sentí lo mismo que sentía por ella, al verla tuve una sensación completamente distinta a todas las que había llegado a experimentar cuando se trataba de Mariana. Sin que pudiese evitarlo a mi mente llegaron sus palabras: "Creo que lo amo...", "Necesito estar a su lado...", "Quisiera ser todo para él...".
Y sin más, me odié... aborrecí mi estúpida forma de amarla, porque aunque no podía estar con ella, aunque sufriera porque estaba seguro que ella conocía mis sentimientos y yo no me atrevía a decirlos; aunque detestaba la idea de estar un segundo más separado de ella, a pesar de todo, aunque no fuese causada por mí... su sonrisa me hacía feliz.
-¡Oh! ¿En serio? Me alegro por ella, merece ser feliz... -dije mientras intentaba ocultar lo que en realidad sentía.
-Ambos sabemos que sí, merece lo mejor. Ella merece estar con alguien que se preocupe por ella, que la haga feliz y esté con ella porque la quiere tal cual es... -dijo mientras sonreía y clavaba la mirada en Mariana.
Me sorprendió mucho escuchar esas palabras viniendo de Marco, probablemente era la primera vez que lo oía hablar de esa forma; pero esas palabras quedaron grabadas en mi mente. Tenía razón, Mariana necesitaba alguien que pudiese darle todo lo que ella necesitara, incluso aunque ella no se diera cuenta de necesitarlo.
De nuevo puse mi mirada sobre ella, y por un momento no sentí lo mismo que sentía por ella, al verla tuve una sensación completamente distinta a todas las que había llegado a experimentar cuando se trataba de Mariana. Sin que pudiese evitarlo a mi mente llegaron sus palabras: "Creo que lo amo...", "Necesito estar a su lado...", "Quisiera ser todo para él...".
Y sin más, me odié... aborrecí mi estúpida forma de amarla, porque aunque no podía estar con ella, aunque sufriera porque estaba seguro que ella conocía mis sentimientos y yo no me atrevía a decirlos; aunque detestaba la idea de estar un segundo más separado de ella, a pesar de todo, aunque no fuese causada por mí... su sonrisa me hacía feliz.
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