La vida se veía diferente cuando ella aparecía,
era estar bajo el hechizo de sus ojos
bajo el encanto de una sonrisa despreocupada,
de su voz recitando cualquier palabra.
Era un sueño lejano, tal vez imposible,
ella era ese misterio que deseaba conocer...
ese libro que deseaba devorar lentamente
con la mirada para revelar todos sus secretos.
Era ella el ave que surca el cielo de mi vida
llenando cada atardecer con su presencia
y dejando un vacío en mi corazón
cada vez que me alcanza su ausencia.
Aquella mujer es sólo un sueño más,
era el sueño más grande que había existido jamás.
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